HUESCA
La puerta de entrada a los Pirineos
Cercana a los Pirineos y la sierra de Guara, Huesca es una ciudad que sabe transformarse y adaptarse a la modernidad sin perder las huellas de su pasado.
A la mayoría de los oscenses les gusta presumir de la calidad de vida de su ciudad. No les falta razón. Cuando uno llega a la capital altoaragonesa, pronto tiene la sensación de que es un lugar agradable. Y en seguida lo comprueba. Otra de las razones por las que los oscenses sacan pecho es por su cuidada oferta cultural. El antiguo Matadero acoge con mucha frecuencia exposiciones y conciertos de primer nivel, y el Teatro Olimpia es la sede anual del prestigioso festival de cine de Huesca. No en vano, uno de los cineastas más importantes de España es oriundo de la ciudad, Carlos Saura. Y en octubre es la cita con Periferias, un festival de tendencias artísticas de vanguardia que va adquiriendo cada vez más reconocimiento.
Pero si por algo destaca Huesca es por dos museos modestos pero de exquisito gusto. Por un lado, el CDAN o Museo Beulas, que en las afueras de la ciudad expone la colección permanente del pintor local José Beulas y en sus salas temporales suele colgar manifestaciones pictóricas vanguardistas de primera línea. Es un pequeño referente del arte contemporáneo nacional en un edificio diseñado por Rafael Moneo. Otro espacio museístico de referencia obligada es el Museo Pedagógico de Aragón. Con mucho mimo, Víctor Juan dirige este centro público en el que se reivindica la importancia de la escuela y se puede contemplar la evolución de la educación española.
En Huesca se pueden hallar también muestras artísticas de todas las épocas y estilos. El románico tiene una presencia destacable en San Pedro el Viejo (que destaca por los capiteles esculpidos de su claustro); gótico en la Catedral, renacentista en su retablo y en el Ayuntamiento, barroco en Santo Domingo o San Lorenzo, y edificios modernistas como el Casino, la Diputación Provincial (cuya techumbre fue pintada por el artista local y universalmente reconocido Antonio Saura), el Teatro Olimpia o el Palacio de Congresos, que recientemente se ha construido para acoger numerosos eventos.
No se puede olvidar la completa oferta gastronómica de la ciudad. Hasta hace bien poco, era la única ciudad de Aragón que tenía colgadas varias estrellas Michelin. Sus restaurantes de primera calidad compaginan muy bien con el sinfín de tabernas y tascas de pinchos y tapas abarrotadas de oscenses a la hora del vermú. Por la tarde, un paseo por el Parque. Todo el mundo lo llama así, aunque su nombre sea Parque Miguel Server. Un laberinto arbolado en el que además se exponen las célebres pajaritas de un alcalde republicano muy querido en la ciudad: Ramón Acín, que fue maestro, pedagogo, libertario y patrocinador altruista de la película
Las Hurdes. Tierra sin Pan, de Luis Buñuel.
Y además de la capital, cuyo casco histórico se puede conocer y recorrer bien en pocas horas, existe un autobús turístico que durante cinco horas y a un precio muy asequible enseña los innumerables atractivos naturales y artísticos de la comarca.
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Dónde dormir
Dónde comer
Restaurante Las Torres
María Auxiliadora, 3
Tlf 974 228 213
Restaurante Lillas Pastia
Navarra, 4
Tlf 974 211 691
Restaurante Lobera
Fuente del Ibón, 14
Tlf 974 241 833
Castillo de San Luis
Carretera N-330, km 563,9