Mundos mágicos
La magia es otra esfera de la realidad que surge en los pueblitos junto al Urubamba o en los zócalos de México.

El valle sagrado Inca.
El reflejo del cielo de Cuzco a Machu Picchu
Las enigmáticas ruinas incas de Machu Picchu se asientan en un lugar excepcional, cuya visita debe ser una de las primeras metas de todo buen viajero. La experiencia se puede enriquecer con una visita reposada a Cuzco, un recorrido por el Valle Sagrado y, si se dispone de más tiempo, con unos días en la selva del Parque Nacional de Manu, a diez horas por carretera o una hora en avioneta desde Cuzco. Para los incas, el Valle Sagrado era un reflejo del cielo en la Tierra. Se cree que llegaron a modelar cerros y colinas con la forma de alguna de sus constelaciones.
El valle se despliega encajonado entre cumbres que bordean el río Urubamba con poblados que parecen suspendidos en el tiempo. Como Pisac, famoso por su mercado artesanal, o Urubamba, con sus enormes andenes junto a la iglesia. Siguiendo el río están Ollantaytambo, que posee uno de los parques arqueológicos mas importantes de Perú, y Chincheros. El valle se puede recorrer en coche, en tren o andando. Por la vía del ferrocarril circula el tren turístico de lujo Hiram Bingham. Otras buenas opciones para la misma ruta son el tren común o los autobuses colectivos o privados que se contratan en Cuzco. El tren y la carretera concluyen en la localidad de Aguascalientes, de donde parten autobuses de línea especializados en escalar el serpenteante asfalto que lleva hasta las ruinas. La ruta de trekking, conocida como Camino del Inca, requiere tres días. Parte de Piskakucho, situado en el kilómetro 82 de la línea férrea de Cuzco a Aguascalientes.
La marcha no recorre más de 15 kilómetros diarios, pero exige unas excelentes condiciones físicas y, sobre todo, unos días previos de aclimatación en la ciudad de Cuzco, porque llega a superar los cuatro mil metros de altitud en puntos como el Abra de Warmihuaņusca. La última caminata lleva hasta el Intipunku o Puerta del Sol, desde donde se ve el amanecer en Machu Picchu y el momento en que el sol esculpe entre las sombras de la roca la cabeza de un jaguar. J.G.C.
El sureste de México: entre Oaxaca y
Chichén Itzá.
Pirámides y mercados, entre Oaxaca y Chichén Itzá
México entero es un país de realismo mágico. ŋDónde se percibe más y mejor esa magia, la fuerza de una energía única? Díficil elegir, pero cualquier selección siempre incluiría la ciudad de Oaxaca, los templos de Chichén Itzá y los pueblitos de Chiapas.
Oaxaca (se pronuncia Guajaca), capital del Estado del mismo nombre, es una de las más preciosas ciudades coloniales del país. A escasos kilómetros de su centro se encuentran las ruinas de Monte Albán, de origen zapoteco, y los valles circundantes están cuajados de villas fascinantes por su legado cultural, su riqueza indígena y la vitalidad de sus tradiciones. De Oaxaca al estado vecino de Chiapas se puede ir por carretera o por avión, de Oaxaca a Tuxtla Gutiérrez.
La capital de Chiapas está a una hora en automóvil del pueblito serrano más famoso del Estado, San Cristóbal de las Casas, con sus hechuras de ciudad colonial y los mil y un hotelitos con encanto que han ido abriendo sus puertas en viejos caserones. Entre Tuxtla y San Cristóbal están Chiapa de Corzo y el Caņón del Sumidero. San Cristóbal suele ser la base desde la que acercarse a las muchas culturas indígenas tzotziles, tzetzales de los pueblos de alrededor; entre ellos, Zinacatán, Tenejapa y, sobre todo, San Juan Chamula, con su imprescindible iglesia y su enrarecido ambiente. Si se dispone de tiempo, la visita a la Selva Lacandona, al sur, permitirá conocer los yacimientos, casi perdidos en la jungla, de Yaxchilán y Bonampak.
Camino del Estado de Yucatán no hay que perderse tampoco la trilogía del arte maya que forman Palenque, Uxmal y, sobre todo, Chichén Itzá, a cuyas pirámides conviene acercarse bien de maņana, en cuanto el recinto abre sus puertas para evitar en lo posible el calor y las muchedumbres que a diario acuden a presentarle sus respetos. A pocos kilómetros de Chichén Itzá está el pueblo mágico de Izamal, todo blanco y amarillo, y por la autopista adelante, hacia el Este, las playas de Cancún y Riviera Maya. E.A.
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Mapa del sureste de México.
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